“Escribir un cortometraje es como matar a un niño. Parece sencillo por el tamaño, pero nunca es fácil”. Alfred Hitchcock

Recuerdo un encuentro que tuve con una actriz hace varios años. Estábamos en una fiesta, los dos habíamos bebido y tuvimos una simpática conversación. La chica estaba empezando a escribir, quería dar el salto al largo. Había escrito un corto y, ya que sabía hacer eso, quería probar con un largometraje. Total: “Un corto es fácil de escribir”. ¿Fácil? En ese momento lo único que pensé es que alguien le había echado droga en la copa. ¡Y yo también quería! Una pastilla de colores que, al ser mezclada con alcohol y refresco de cola, te hace verlo todo “fácil”.

Joder. Escribir nunca es fácil. Cada vez que empiezo un nuevo proyecto, incluso si es un corto de un minuto, solo tengo una certeza: va a ser un camino complicado.  Y es que el formato corto siempre es engañoso. Su escasa duración invita a pensar que con una idea y algo de esfuerzo podemos sacar un buen guion de cortometraje.  Me temo que se necesita mucho más para construir un corto de calidad. ¿Inspiración? ¿Intuición? ¿Tiempo, esfuerzo y paciencia? ¿Suerte? ¿Una mezcla de todo?

En cualquier caso, la trampa en la que había caído la actriz era pensar que la brevedad del formato reduce las reglas de escritura. Tanto en un largometraje como en un corto, siempre se empieza de cero y se deben encontrar los ingredientes ideales para esa historia. Entendiendo que el único límite es nuestra imaginación. Y la duración, por supuesto. Y el presupuesto, claro está. Y la fecha de entrega, no faltaría más. Y… Vale, siempre hay límites. En cualquier caso, estos límites nunca deberían estar marcados por unas reglas estrictas, sean narrativas, morales o de cualquier tipo. La meta de cualquier historia debería ser sorprender, no complacer.

Y si realmente creemos que el único límite es nuestra imaginación, la cantidad de historias que se pueden contar es infinita. Incluso si se trata de un cortometraje breve. ¿Qué se puede contar en uno, dos o tres minutos? TODO. Para este formato, el festival con más repercusión es el Notodofilmfest. Desde su primera edición, en 2002, han participado más de 14.000 cortometrajes. Podemos intuir que en esas miles de piezas se han abordado historias de todos los géneros, estilos y tonos. Lo más fascinante es que cada año hay nuevos “Notodos” que nos sorprenden y que nos ofrecen algo que no habíamos visto antes.

El taller será una oportunidad única para descubrir cómo es la historia de cada alumno, trabajarla y lograr el mejor resultado en muy poco tiempo. En una primera fase, veremos distintos cortometrajes del Notodofilmfest y analizaremos su estructura, estilo, tono y género. Entendiendo la naturaleza del formato, podremos acercarnos con más facilidad al guión que queremos escribir. Pero solo será una mera referencia tomada como punto de partida. El taller es práctico y el objetivo es que cada alumno escriba su cortometraje en dos días. Conociendo la dificultad que entraña semejante empresa, aplicaremos distintas herramientas, trucos y técnicas para avanzar. Y buscaremos entre todos, alumnos y profesor, la mejor forma de sacar adelante cada guión. Un guión personal, distinto y con la capacidad de sorprender.

Como dijo el maestro del suspense: “Escribir un cortometraje es como matar a un niño. Parece sencillo por el tamaño, pero nunca es fácil”. Bueno, es posible que Hitchcock nunca dijera eso. Pero sigue siendo una frase válida porque encierra una verdad: escribir nunca es fácil. Y hasta que inventen la pastilla de mi amiga la actriz, esa droga que nos hace ver todo fácil, debemos ser conscientes de la dificultad de sacar adelante un guión. Y sólo con una pizca de esfuerzo, mucha libertad y toneladas de diversión se puede desarrollar una buena historia en poco tiempo.

JORDI FARGA

Jordi Farga es guionista de cine y TV, formado en la ECAM. Ha escrito los largometrajes “El debut”, estrenado en 2017, y “El ascensor”, rodado en México con Gorka Otxoa de protagonista. También ha escrito cortometrajes premiados como “Biodiversidad”, “La familia de mi novia” o “Quiero muslo”, nominado en el Notodofilmfest.

 

 

 

 

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